lunes, 18 de octubre de 2010

LUZ


Mi mente era la noche, fría, oscura,
poblada en sentimientos divergentes,
sola de amor, generadora y fuente
de miedos, de dolor, de eternas dudas.

Y apareció esa luz tan añorada,
el faro de este barco a la deriva;
mi alma muerta volvió a sentirse viva,
dejó paso la noche a la mañana.

He vivido por tí, he sido tuyo,
he sentido tu luz que ahora se apaga
y sólo deja una esperanza vaga,
la tenue lucidez de un claroscuro.

Tengo miedo a volver a las tinieblas
de una vida sin tí, aunque presiento
que siempre quedarás en mis adentros
como un claro fulgor de luna llena.

1 comentario:

  1. No sé cuándo lo escribiste pero tengo algo muy similar, reciente,muy reciente en mi vida... quizá lo cuelgue en mi blog pero me duele cuando lo veo, aún duele...

    Ni que decir tiene cuánto me gusta tu poema, como todos!

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